martes, 8 de abril de 2014

SINAGOGA DEL AGUA (ÚBEDA) Y EXPULSIÓN JUDÍA

LA SINAGOGA DEL AGUA

Explorando la provincia de Jaén, hemos encontrado datos de mayor interés en Úbeda que en La Guardia. Por ello, decidimos modificar el rumbo de nuestra investigación.

Nos adentramos en Úbeda, topándonos con la maravillosa Sinagoga del Agua. Cabe mencionar que fue descubierta de forma casual tras la demolición de unas viviendas en ruinas.
Ubicada en pleno casco antiguo, esta sinagoga está compuesta por seis salas y siete pozos conectados entre sí.
Uno de los hallazgos principales es un mikveh (espacio dedicado a los baños rituales de purificación), hallado en la parte inferior de la sinagoga. A nivel europeo, se ha sumado a los cinco que ya existían en todo el continente. Los demás se encuentran en Girona,  Alemania y Francia.
Asimismo, se exhiben pinturas, cerámicas, documentos y elementos arquitectónicos y decorativos del edificio.

La Sinagoga del Agua se compone de varios elementos:
  • Patio: pequeño espacio por el que se accede a la Sinagoga. Pueden observarse dos columnas originales con el característico capitel de hoja de palmera que simboliza la menorah judía. La menorah es un candelabro o lámpara de aceite de siete brazos, uno de los elementos rituales más importantes del judaísmo y, asimismo, uno de sus símbolos más antiguos, remontándose su uso al pueblo hebreo desde la Edad Antigua.




  • La sala principal: conocida como “la casa del Inquisidor”, fue habitada por el jefe de la Inquisición tras la expulsión de los judíos de Úbeda, una vez dictado el edicto por los Reyes Católicos. Está dividida en tres naves separadas por arcos apuntados y decoradas con objetos de época como bargueños, cuadros y otros enseres. Destaca, en especial, un brocal con una Mano de Fátima. La sala se encuentra por debajo del nivel de la calle. Los arcos que la conforman estaban integrados y ocultos en los muros de la antigua vivienda a la que pertenecían.


  • Galería de las mujeres: se encuentra a un nivel más alto que la sala principal. Era el espacio reservado para que las mujeres y niños pequeños pudieran asistir a las ceremonias religiosas, separados de los hombres.


  • Bodega: situada bajo una bóveda de cañón rebajada. Contiene grandes tinajas semienterradas que, al parecer, se empleaban para almacenar aceite y otros alimentos. Es decir, funcionaban como pequeñas despensas.

  • Mikveh: es el lugar destinado a baños rituales de purificación. Según la religión judía, el recinto debía ser lo suficientemente grande para que pudiera sumergirse totalmente una persona. Además, el agua no podía permanecer estancada.



En este vídeo se puede ver algo muy interesante que demuestra que su diseño y construcción no son casuales. El día del solsticio de verano, los rayos de sol entran y, lentamente, iluminan la estancia donde está la “piscina” de la sinagoga. Es un efecto muy curioso y lleno de emoción.
https://www.youtube.com/watch?v=oDaemTo44DM#action=share



jueves, 20 de febrero de 2014

Templos y gastronomía en el Jaén Sefarad

Una vez hemos conocido el asentamiento judío en la provincia de Jaén y nos hemos situado en el barrio de la judería, pasamos a explorar el mundo de los templos judíos y de su gastronomía.

TEMPLOS JUDÍOS EN LA CIUDAD DE JAÉN

En Jaén, actualmente, es muy difícil encontrar remanentes de sinagogas judías como tales. 
Sí que se localizan algunos vestigios en determinados templos.
Nos disponemos a comentar lo más destacado de cada uno de ellos en cuanto a su posible relación con los templos judíos.

IGLESIA de SAN ANDRÉS

Sí que se cree que la iglesia de San Andrés pudo haber sido antiguamente una sinagoga, ya que parece tener algún indicio característico de las mismas, aunque sus características generales no se corresponden con las de un templo judío.

Si hubo una sinagoga anterior a la capilla actual, fue destruida, construyéndose sobre ella la presente capilla. Los arcos túmidos interiores del templo se asemejan mucho a los de la Sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo. Parece ser que el maestro de obras los mandó construir simulando los de esta.




Además, en una de las paredes laterales de la iglesia, se encuentra el retablo de San Martín, en el que se observa una Estrella de David en su parte superior.



La ubicación de la iglesia y de sus dependencias anejas, situadas entre las calles de San Andrés y Rostro, refuerzan la idea de que San Andrés pudo una antigua sinagoga. Esto es debido a su orientación hacia el este.

Se ha escuchado que cuando sopla viento, los respiraderos de la iglesia producen un cierto silbido algo chirriante. Antiguamente, algunos jiennenses alegaban la presencia de fantasmas. Otros defendían que eran judíos malvados blasfemando contra los cristianos.

San Andrés es la sede de la Noble Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, fundada por D. Gutierre González Doncel en 1515. Don Gutierre pudo pertenecer a una familia de judíos conversos, lo que facilita las posibles influencias entre los fines de la Cofradía y los de las sinagogas. La cuádruple función de la Cofradía es: dotar doncellas, vestir pobres, enseñar niños y atender al culto divino. Dichos objetivos están también muy arraigados en el funcionamiento de los templos judíos. Se estima que en objetivo de Don Gutierre fue dejar plasmadas sus costumbres judías en la Cofradía.



En las sinagogas es habitual colocar los nombres de las personas más destacadas de la comunidad en los bancos. Así ocurre con los cofrades de la Noble Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, cuyos nombres están colocados en un nomenclátor en la pared lateral de la Sala Capitular.

Junto a la iglesia se encuentra un colegio (Colegio de San Andrés), hecho muy común alrededor de las sinagogas judías, ya que la religión estaba muy ligada a la enseñanza por los Centros de Estudios Talmúdicos.

Como último detalle, cabe destacar que este templo fue sacralizado por Roma una vez los judíos fueron expulsados de Jaén, con intención de eliminar cualquier posible vestigio judío.


CONVENTO de SANTA CLARA

En la parte posterior del actual convento, en la calle Santa Cruz, existen restos de una parte del antiguo muro de una sinagoga. En esa pared, se observa como un trozo sobresale del resto, rompiendo con la homogeneidad de la misma. Ese fragmento es un posible vestigio del templo judío.


PARROQUIA de SANTA CRUZ

Una de las posibles sinagogas que pudo haber existido en Jaén se convirtió en la llamada Parroquia de Santa Cruz. Los sacerdotes mostraban escaso interés hacia la misma, como demuestra el hecho de que solo se celebraba culto cada tres meses.


FRISO de la CATEDRAL

Aunque la Catedral de Jaén ha sido siempre un templo cristiano, guarda profunda relación con la religión judía.

El friso gótico de la misma desvela un mensaje de la iglesia perteneciente al año 1500: los judíos son un pueblo maldito y la fe católica permite la salvación. Poseía una labor completamente pedagógica y disuasoria.

El muro este de la catedral (testero) está conformado por figuras zoomorfas del gótico flamígero. El mensaje de las mismas era el de advertir de los peligros del desviacionismo religioso, tratando de explicar visualmente los beneficios espirituales. En el cabecero se pretendía visualizar el terror inquisitorial explicitado con la demonización de los falsos conversos.

Las figuras fantásticas han quedado enraizadas en la memoria colectiva de los jiennenses. Un ejemplo se encuentra en el nombre popular que recibe la estrecha y corta calle conformada a las espaldas de la catedral. Llamada originalmente calle Valparaíso, fue posteriormente bautizada como Callejón de la Mona, debido a una figura con forma de simio que aparece en la esquina del cabecero catedralicio.

Posteriores investigaciones han determinado que la famosa mona no era sino un ser humano en cuclillas, con las manos en las espinillas, sonrisa de labios apretados, mirada hierática y con un rodete o gorro que presenta un adorno lateral. Todas estas características asocian a esta figura con un judío. Su postura sedente representa a los falsos conversos, mostrando el rodete carácter bufónico. A los judíos también se les representaba con rasgos orientalizantes y ojos almendrados, pues las diferencias físicas y el aspecto ingrato alimentaban el miedo, el odio y el rechazo hacia el otro. Todas estas características los relacionaban con el Mal, el Pecado y los vicios perversos.
La principal forma plástica de ridiculizar al otro era representarlo dotado de fealdad, con rasgos deformadores y asociándolo a animales.

De esta manera, queda recogido en uno de los templos más importantes de Jaén el rechazo que se generaba hacia los judíos, su cultura y, por supuesto, sus templos.




GASTRONOMÍA JUDÍA

La gastronomía judía es predominantemente familiar y presenta raíces ancestrales. Está directamente relacionada con el calendario festivo y con el descanso sabático.

Los preceptos alimentarios judíos que tratan sobre lo que se puede ingerir y lo que no se denominan kashrut. La kashrut  divide a los alimentos en aptos (kaser) o prohibidos (taref).

Aunque pueda parecer que las reglas de la kashrut limitan mucho la diversidad de alimentos, estas garantizan la frescura de los productos. 
Únicamente los animales perfectamente sanos son sacrificados, sin sufrimiento, para su consumo. La carne de vaca y carnero es cuidadosamente e higiénicamente manipulada, lavada, salada y flambeada para eliminar cualquier resquicio de sangre, ya que está totalmente prohibido comer sangre animal, a excepción de la de pez.

Dentro de la tradición y cultura judías, se observan ayunos obligatorios (tres días completos como mínimo a lo largo del año). Para compensar tales ayunos, después de haberlos realizado, se organizan copiosas comidas. Aunque la religión está en contra de la glotonería y de la embriaguez, no condena disfrutar de los placeres de la mesa.

La gastronomía judía está dividida en dos ramas principales:
  1. Sefardíes (judíos de España y de los países mediterráneos)
  2. Askenazíes (judíos de Europa Central)
Ambas han mantenido formas de cocción similares, pero las recetas han ido incorporado otros métodos de cocinado y productos locales.
De forma general, en la cocina judía predomina la fritura, sobre todo en los postres, y la mezcla de lo dulce con lo salado. Como ejemplo se pueden destacar la carpa rellena, las cebollas con azúcar, la pástela, las empanadillas de pasta rellenas de carne, la miel y las hortalizas.

Cebollas con azúcar

Empanadillas 


Pástela


Un rasgo principal y fundamental de la cocina judía es la prohibición del consumo y cocinado, conjuntamente, de productos cárnicos con productos lácteos.
La Toráh permite el consumo de animales terrestres que tengan pezuñas hendidas y rumien, debiendo darse estas dos características al mismo tiempo. El cerdo, la liebre, el tejón y el camello, entre otros, no cumplen ese requisito. Es por ello por lo que las reglas de la kashrut prohíben el consumo de la carne de estos animales.
En cuanto a los animales acuáticos, está permitido el consumo de los que tengan aletas y escamas, debiendo darse estas dos características al mismo tiempo. Por lo tanto, el consumo de langostas, camarones,ostras, cangrejos, tiburón y bagre, entre otros, está prohibido.
La distinción realizada en la Torá en torno a las aves es menos clara. En la Sagrada Escritura se provee una lista explícita de aves impuras, sin explicar por qué lo son.
En la provincia de Jaén, aunque resulte curioso, los judeo-conversos eran perseguidos y denunciados al Tribunal de la Inquisición por cocinar con aceite de oliva (los cristianos guisaban con manteca o tocino). Incluso mantener sus costumbres culinarias se consideraba judaizar, siendo una posible práctica en secreto de la Ley de Moisés.
Cabe destacar que con aceite de oliva se realizan numerosos platos de la gastronomía tradicional jiennense, como los pestiños o gusanillos, las flores o esponjuelas y la leche frita. Todas estas masas son reminiscencia de la pascua hebrea.

Encontramos gran influencia del Judaísmo en los siguientes platos típicos de la gastronomía jiennense:
  • Buñuelos: derivan de unas bolas de masa de harina que se servían con miel o arrope. 
  • Travados: masas fritas muy similares a los pestiños. En la actualidad se encuentran repartidos en diversos pueblos de Andalucía

  • Pan de España: especie de pan esponjado a base de harina y huevo (bizcocho)

  • Rebanadas de la parida: guardan similitud con las torrijas

  • Productos almendrados: populares preparaciones dulces, como los nuégados, los almendrados o el mazapán típico de la Pascua.





martes, 26 de noviembre de 2013

Asentamiento judío e historia del pueblo judío en Jaén. Barrio de la Judería.



La presencia judía se fecha en el año 612, pero a partir del siglo X será cuando la judería jienense alcanza su esplendor, de la cual veremos su recorrido más tarde.

Bajo dominación castellana la judería tendrá gran importancia bajo los reinados de Fernando III "el Santo" y de Alfonso X, sufriendo diversos altibajos hasta llegar a las graves persecuciones contra los judíos de 1391 y a la creación del tercer tribunal de la Inquisición de España en el reino de Jaén en el año 1483 que se estableció en el corazón del que fuera antiguo barrio judío.
Estuvieron en la ciudad desde el siglo VII, como grupo minoritario, durante casi siete siglos.

Durante la Edad Media existió en Jaén una nutrida población judía, que dio lugar a la existencia de una "aljama"*, que contaba con sus comunidades de edificios como: sinagogas, baños espirituales, tabernas para el vino judaico, ya que era muy importante.

 
 
Vino judío 
 
Seguramente, las primeras comunidades judías se establecieron en Jaén en época romana, por lo que la comunidad judía que habitaba Jaén ya era importante en el siglo VII.            
La derrota de los visigodos y la llegada de los musulmanes supuso una liberación para los judíos de la ciudad. Se sabe que en el siglo IX, Jaén contaba con una sinagoga y junto a ella una "yeshivá"* o centro donde se impartían estudios sobre la Torá* y el Talmud*. 


  
 
La Torá
 
 
 

  El Talmud




Una figura clave que es imprescindible en la provincia es el célebre cortesano judío Hasday Ibn Shaprut  ,el cual nació en Jaén en los años 910 o 915 y murió en la ciudad de Córdoba en 975 y con el que el asentamiento judío llegaría a su  plenitud. Este fue: poeta, médico (redescubrió la fórmula para la elaboración de la triaca, un antídoto para el veneno, y consiguió curar al rey Sancho el Craso de Navarra de su obesidad), defensor de las comunidades judías de todo el Mediterráneo, desde Babilonia o Rusia hasta Italia o Francia. Además se convirtió en uno de los grandes humanistas del Califato de Córdoba y un referente para todos los judíos del mundo en el siglo X y por ello, fue llamado "Príncipe de los judíos". Su familia fue una de las más importantes de la España Medieval. Su padre había fundado una sinagoga en su ciudad natal y era mecenas de artistas locales. En definitiva, Hasday Ben Saprut llevó a su más alta cima la cultura hispano-hebrea.
 

 
Hasday Ben Saprut
 

En el año 1066 el gobernador de Jaén Musakhan permitió a Maksan, hijo del rey de Granada hacerse con las riquezas de los judíos de la ciudad tras una revuelta.
En ese momento, la comunidad judía estaba regida por Rabí Isaac.

La conquista almorávide obligó a los judíos a exiliarse a los reinos cristianos del norte de España. Durante la intolerancia almohade, que obliga a los judíos a abandonar Al-Ándalus y refugiarse en los territorios cristianos del norte de España, las aljamas quedaron vacías. Cuando los judíos regresan a Jaén en 1246 con Fernando III, rey tolerante con los judíos, es posible que se establecieran en la antigua judería que dejaron al marcharse en vez de crear una nueva en un lugar distinto, tal y como ocurrió en otras ciudades de España.             

La presencia judía tras la reconquista fue muy temprana, como lo muestra el número de documentos pontificios referidos a la obligación de los judíos a pagar el diezmo.            
Hasta mediados del siglo XIII, con Alfonso X el Sabio, los judíos jienenses vivieron una nueva etapa floreciente en sus trabajos de artesanos, mercaderes, médicos, cambistas y recaudadores de las rentas reales. En Las siete partidas de Alfonso X señalan aspectos específicos de la convivencia de judíos y cristianos. La judería de Jaén disfrutó de esa convivencia, y de acuerdo con las normas legales, se definió un espacio y una autonomía similar a la que se daba en Castilla a las juderías, donde un tribunal propio resolvía conflictos entre judíos e incluso se hacía la recaudación de los impuestos para el rey.            
 
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Como decíamos anteriormente, en nuestra ilustre ciudad el lugar de asentamiento judío por excelencia fue el conocido “barrio de la Judería”. Muchos de nosotros habremos oído hablar de esta zona pero, no conocemos su historia y curiosidades. Por ello hemos investigado para darla a conocer.
¡Comencemos!
La historia de la Judería está ligada a la presencia judía en Jaén, la cual se remonta, al menos, al s. VII.  Ya en el s. XIV la Judería albergaba a unas 300 familias, unas 1500 personas. 
En 1391 los judíos sufren una gran persecución, muchos se convierten al cristianismo (aunque siguen conservando en privado sus tradiciones y la observancia de la Ley de Moisés).  Entonces el barrio adopta el nombre de "Barrio de Santa Cruz".  En 1483 se ordena la expulsión de los judíos andaluces y la Judería de Jaén queda sumida en el abandono.
Los habitantes de este barrio, al no poder tener tierras, se dedican a multitud de oficios como los plateros*, tejedores y sastres, zapateros, secretarios y escribientes*, médicos y farmacéuticos, mercaderes y, particularmente, pequeños banqueros y recaudadores de impuestos para el gobierno local.
Teniendo en cuenta estos conocimientos previos, hagamos un recorrido por sus calles.

Plano general de la Judería
 
Entramos al barrio por la calle Huertas, la cual nos lleva hasta la plaza de los Huérfanos. Esta plaza fue una de las escasas entradas al barrio judío en la antigüedad por la “Puerta de Baeza” cuyos restos podemos contemplar bajo el puente de madera que encontramos en la plaza.              
 En el centro observamos un gran candelabro de 7 brazos típico de la liturgia judía como memoria de los judíos expulsados en la Edad Media llamado “Menorah”.





 

 Calle Huertas
 





 "Menorah"






Puente con restos arqueológicos en
la plaza de los Huérfanos
 

 
Seguidamente, si seguimos nuestro camino por detrás de la “Menorah” llegamos al Callejón del gato, la entrada a la Judería por el oeste, a partir de la Calle San Andrés.  En su entrada vemos la placa “Sefarad”* que advierte al visitante de que ha entrado en terreno de la Judería.
 
 
Callejón del Gato
 
 


Placa "Sefarad"
 
   A continuación, desembocamos en la Plaza del Rostro, de la que parte la calle del Rostro. En ella tenemos varias paradas. Primeramente, a la izquierda vemos una casa en la que se halla un grabado de antiguo dueño judío que presenta los típicos rasgos faciales de esta etnia; y además su puerta esconde en uno de sus extremos un pequeño estuche de madera denominado “metzuzá” que contenía un pequeño rollo de pergamino con la plegaria del “Shemá”*. En esta misma calle encontramos la parte trasera de la Capilla de San Andrés (que veremos más tarde).



        Plaza del Rostro




Calle del Rostro


Puerta de una casa judía con un "metzuzá"
 
Luego, llegamos a la calle Santa Cruz, calle central de la Judería y que la atravesaba de sur a norte.  Toma su nombre de la nueva denominación que se le da al barrio ("Barrio de Santa Cruz") a partir de 1391. Durante la excavación del solar entre las calles Santa Cruz y Rostro en 2004 se documentó un objeto realizado en marfil y localizado en el interior de la bodega de una vivienda que tenía fachada a la calle del Rostro. Se ha identificado como un "yad"* o puntero judío ritual, pero esta acepción no está establecida por completo.

 
Calle Santa Cruz
 
 
"Yad"

Más tarde, tras recorrer la calle Santa Cruz aparecemos en la Plaza de los Caños, cuyo nombre viene de la llamada Fuente de los Caños presente en dicha plaza, que traía el agua del abundante Raudal de la Magdalena.  La construcción actual data del año 1558 y consta de un gran pilar-abrevadero surtido por tres caños.

 
 
Fuente de los Caños
 
Si avanzamos y recorremos la Calle los Caños (que parte de la plaza anterior y circunda a la Judería) llegamos a la Iglesia y “Santa Capilla” de San Andrés que se encuentra entre las calles de San Andrés y del Rostro, en el borde occidental de la judería de Jaén. Hay quienes afirman que esta fue anteriormente una sinagoga judía.  El templo cuenta con 3 naves cubiertas por un arte mudéjar*. 

 
Iglesia y "Santa Capilla" de San Andrés

Desde aquí volvemos a la plaza de Los Huérfanos en donde comenzamos nuestro viaje. Antes de terminar, si avanzamos por la Calle los Huérfanos alcanzaos el Convento de Santa Clara (con título de "Real Monasterio"). Este convento se considera el más antiguo de Jaén; fue fundado en el siglo XIII por el rey Fernando III y en él habita una comunidad de Clarisas de clausura que, entre otras labores, cocinan exquisitos dulces artesanos. Es posible que fuese una antigua sinagoga.
 
 

Convento de Santa Clara 


En definitiva, la comunidad judía tuvo una gran presencia en el pasado jiennense. Un dato curioso, prueba de ello, son los fragmentos de inscripciones hebreas que podemos encontrar en varias construcciones posteriores procedentes de la reutilización de las piedras de los cementerios judíos como material de construcción. La judería debía tener un acceso directo al cementerio para evitar que los entierros tuviesen que discurrir por el interior de la ciudad. El cementerio se ubicaba extramuros, a cierta distancia del barrio judío. El terreno elegido:                   
  • Tenía que ser tierra virgen
  • Estar en pendiente
  • Estar orientado hacia Jerusalén

 
 
Ahora, presentamos un vídeo sobre nuestro tour.
 
 
 

 

Con este último detalle, hemos concluido nuestra visita.
Tras nuestro recorrido hemos podido observar varias de las reformas que, afortunadamente, en el año 2007 el Ayuntamiento de Jaén emprendió a través de un plan de recuperación de la Judería, que queda integrada en la Red de Juderías de España "Caminos de Sefarad". 
 
 

 
GLOSARIO:
"Aljama": institución propia de los reinos hispánicos medievales que se encargaba del gobierno y la administración interna de la comunidad judía.
 
Torá: texto de los cinco primeros libros de la Biblia.
 
Talmud: ley oral; recoge las discusiones rabínicas sobre las leyes, costumbres...
 
"Yeshivá": centro de estudios de la Torá y del Talmud generalmente dirigida a los hombres.
 
"Sefarad": significa "España" (Península Ibérica) en hebreo; por eso se llaman "sefardíes" los descendientes de antiguos judíos que habitaron en España y Portugal.
 
Platero: es la persona que fabrica y repara joyas y artículos de metales preciosos. Selecciona, limpia y engasta piedras preciosas y decorativas según el diseño o especificaciones que se le proporcionen; funde el metal o aleación y lo vierte en el molde; da a las piezas la forma y acabado requerido. Se auxilia de herramientas propias del oficio. Puede grabar inscripciones y motivos decorativos.
 
Escribiente: oficinista que copia o pone en limpio escritos ajenos y también escribe el dictado.
 
“Shemá”: Shemá Israel (del hebreo, שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, 'Escucha, Israel') son las primeras palabras y el nombre de una de las principales plegarias de la religión judía en la que se manifiesta su credo en un solo Dios. Los creyentes la recitan 2 veces al día, en las oraciones de la madrugada y del atardecer.
 
"Yad": puntero que sirve para seguir el texto sin tocar el rollo de la Torá.
 
Arte mudéjar: es un estilo artístico que se desarrolla en los reinos cristianos de la península ibérica, pero que incorpora influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán, es la consecuencia de las condiciones de convivencia existente de la España medieval y se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico que tiene lugar entre los siglos XII y XVI, como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas y renacentistas) y musulmanas de la época y que sirve de eslabón entre las culturas cristianas y el islam.