Una vez hemos conocido el
asentamiento judío en la provincia de Jaén y nos hemos situado en el barrio de
la judería, pasamos a explorar el mundo de los templos judíos y de su
gastronomía.
TEMPLOS JUDÍOS EN LA CIUDAD DE JAÉN
En Jaén, actualmente, es muy difícil
encontrar remanentes de sinagogas judías como tales.
Sí que se localizan
algunos vestigios en determinados templos.
Nos disponemos a comentar lo más
destacado de cada uno de ellos en cuanto a su posible relación con los templos
judíos.
IGLESIA de SAN ANDRÉS
Sí que se cree que la iglesia de
San Andrés pudo haber sido antiguamente una sinagoga, ya que parece tener algún
indicio característico de las mismas, aunque sus características generales no
se corresponden con las de un templo judío.
Si hubo una sinagoga anterior a
la capilla actual, fue destruida, construyéndose sobre ella la presente
capilla. Los arcos túmidos interiores del templo se asemejan mucho a los de la
Sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo. Parece ser que el maestro de
obras los mandó construir simulando los de esta.
Además, en una de las paredes
laterales de la iglesia, se encuentra el retablo de San Martín, en el que se
observa una Estrella de David en su parte superior.
La ubicación de la iglesia y de
sus dependencias anejas, situadas entre las calles de San Andrés y Rostro, refuerzan
la idea de que San Andrés pudo una antigua sinagoga. Esto es debido a su
orientación hacia el este.
Se ha escuchado que cuando sopla
viento, los respiraderos de la iglesia producen un cierto silbido algo
chirriante. Antiguamente, algunos jiennenses alegaban la presencia de
fantasmas. Otros defendían que eran judíos malvados blasfemando contra los
cristianos.
San Andrés es la sede de la Noble
Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, fundada por D. Gutierre
González Doncel en 1515. Don Gutierre pudo pertenecer a una familia de judíos
conversos, lo que facilita las posibles influencias entre los fines de la Cofradía
y los de las sinagogas. La cuádruple función de la Cofradía es: dotar doncellas,
vestir pobres, enseñar niños y atender al culto divino. Dichos objetivos están
también muy arraigados en el funcionamiento de los templos judíos. Se estima
que en objetivo de Don Gutierre fue dejar plasmadas sus costumbres judías en la
Cofradía.
En las sinagogas es habitual
colocar los nombres de las personas más destacadas de la comunidad en los
bancos. Así ocurre con los cofrades de la Noble Cofradía de la Limpia
Concepción de Nuestra Señora, cuyos nombres están colocados en un nomenclátor
en la pared lateral de la Sala Capitular.
Junto a la iglesia se encuentra
un colegio (Colegio de San Andrés), hecho muy común alrededor de las sinagogas
judías, ya que la religión estaba muy ligada a la enseñanza por los Centros de
Estudios Talmúdicos.
Como último detalle, cabe
destacar que este templo fue sacralizado por Roma una vez los judíos fueron
expulsados de Jaén, con intención de eliminar cualquier posible vestigio judío.
CONVENTO de SANTA CLARA
En la parte posterior del actual
convento, en la calle Santa Cruz, existen restos de una parte del antiguo muro
de una sinagoga. En esa pared, se observa como un trozo sobresale del resto,
rompiendo con la homogeneidad de la misma. Ese fragmento es un posible vestigio
del templo judío.
PARROQUIA de SANTA CRUZ
Una de las posibles sinagogas que
pudo haber existido en Jaén se convirtió en la llamada Parroquia de Santa Cruz.
Los sacerdotes mostraban escaso interés hacia la misma, como demuestra el hecho
de que solo se celebraba culto cada tres meses.
FRISO de la CATEDRAL
Aunque la Catedral de Jaén ha
sido siempre un templo cristiano, guarda profunda relación con la religión
judía.
El friso gótico de la misma
desvela un mensaje de la iglesia perteneciente al año 1500: los judíos son un
pueblo maldito y la fe católica permite la salvación. Poseía una labor completamente
pedagógica y disuasoria.
El muro este de la catedral
(testero) está conformado por figuras zoomorfas del gótico flamígero. El
mensaje de las mismas era el de advertir de los peligros del desviacionismo
religioso, tratando de explicar visualmente los beneficios espirituales. En el
cabecero se pretendía visualizar el terror inquisitorial explicitado con la
demonización de los falsos conversos.
Las figuras fantásticas han
quedado enraizadas en la memoria colectiva de los jiennenses. Un ejemplo se
encuentra en el nombre popular que recibe la estrecha y corta calle conformada
a las espaldas de la catedral. Llamada originalmente calle Valparaíso, fue posteriormente bautizada como Callejón de la Mona, debido a una figura
con forma de simio que aparece en la esquina del cabecero catedralicio.
Posteriores investigaciones han
determinado que la famosa mona no era sino un ser humano en cuclillas, con las
manos en las espinillas, sonrisa de labios apretados, mirada hierática y con un
rodete o gorro que presenta un adorno lateral. Todas estas características
asocian a esta figura con un judío. Su postura sedente representa a los falsos
conversos, mostrando el rodete carácter bufónico. A los judíos también se les representaba
con rasgos orientalizantes y ojos almendrados, pues las diferencias físicas y
el aspecto ingrato alimentaban el miedo, el odio y el rechazo hacia el otro.
Todas estas características los relacionaban con el Mal, el Pecado y los vicios
perversos.
La principal forma plástica de
ridiculizar al otro era representarlo dotado de fealdad, con rasgos
deformadores y asociándolo a animales.
De esta manera, queda recogido en
uno de los templos más importantes de Jaén el rechazo que se generaba hacia los
judíos, su cultura y, por supuesto, sus templos.
GASTRONOMÍA JUDÍA
La gastronomía judía es predominantemente
familiar y presenta raíces ancestrales. Está directamente relacionada
con el calendario festivo y con el descanso sabático.
Los preceptos alimentarios judíos que
tratan sobre lo que se puede ingerir y lo que no se denominan kashrut. La kashrut divide a los alimentos en aptos (kaser)
o prohibidos (taref).
Aunque pueda parecer que las reglas de la kashrut limitan mucho la diversidad de
alimentos, estas garantizan la frescura de los productos.
Únicamente los
animales perfectamente sanos son sacrificados, sin sufrimiento, para su
consumo. La carne de vaca y carnero es cuidadosamente e higiénicamente
manipulada, lavada, salada y flambeada para eliminar cualquier resquicio de
sangre, ya que está totalmente prohibido comer sangre animal, a excepción de la
de pez.
Dentro de la tradición y cultura judías, se observan ayunos
obligatorios (tres días completos como mínimo a lo largo del año). Para
compensar tales ayunos, después de haberlos realizado, se organizan copiosas
comidas. Aunque la religión está en contra de la glotonería y de la embriaguez,
no condena disfrutar de los placeres de la mesa.
La gastronomía judía está dividida en dos
ramas principales:
- Sefardíes (judíos de España y de
los países mediterráneos)
- Askenazíes (judíos de Europa
Central)
Ambas han mantenido formas de cocción
similares, pero las recetas han ido incorporado otros métodos de cocinado y
productos locales.
De forma general, en la cocina judía predomina la fritura, sobre todo en
los postres, y la mezcla de lo
dulce con lo salado. Como ejemplo se pueden destacar la carpa rellena, las
cebollas con azúcar, la pástela, las empanadillas de pasta rellenas de carne,
la miel y las hortalizas.
Cebollas con azúcar
Empanadillas
Pástela
Un rasgo principal y fundamental de la
cocina judía es la prohibición del consumo y cocinado, conjuntamente, de
productos cárnicos con productos lácteos.
La Toráh permite el consumo de animales terrestres que tengan pezuñas
hendidas y rumien, debiendo darse estas dos características al mismo tiempo. El
cerdo, la liebre, el tejón y el camello, entre otros, no cumplen ese requisito.
Es por ello por lo que las reglas de la kashrut
prohíben el consumo de la carne de estos animales.
En cuanto a los animales acuáticos, está permitido el
consumo de los que tengan aletas y escamas, debiendo darse estas dos
características al mismo tiempo. Por lo tanto, el consumo de langostas, camarones,ostras, cangrejos, tiburón y bagre, entre otros, está prohibido.
La distinción realizada en la Torá en torno a las aves es
menos clara. En la Sagrada Escritura se provee una lista explícita de aves
impuras, sin explicar por qué lo son.
En la provincia de Jaén, aunque resulte curioso, los judeo-conversos
eran perseguidos y denunciados al Tribunal de la Inquisición por cocinar con
aceite de oliva (los cristianos guisaban con manteca o tocino). Incluso
mantener sus costumbres culinarias se consideraba judaizar, siendo una posible
práctica en secreto de la Ley de Moisés.
Cabe destacar que con aceite de oliva se realizan numerosos platos de la
gastronomía tradicional jiennense, como los pestiños o gusanillos, las flores o
esponjuelas y la leche frita. Todas estas masas son reminiscencia de la pascua
hebrea.
Encontramos gran influencia del Judaísmo en los siguientes platos
típicos de la gastronomía jiennense:
- Buñuelos: derivan de unas bolas de masa de harina que se servían con miel o arrope.
- Travados: masas fritas muy similares a los pestiños. En la actualidad se encuentran repartidos en diversos pueblos de Andalucía
- Pan de España: especie de pan esponjado a base de harina y huevo (bizcocho)
- Rebanadas de la parida: guardan similitud con las torrijas
- Productos almendrados: populares preparaciones dulces, como los nuégados, los almendrados o el mazapán típico de la Pascua.




