jueves, 20 de febrero de 2014

Templos y gastronomía en el Jaén Sefarad

Una vez hemos conocido el asentamiento judío en la provincia de Jaén y nos hemos situado en el barrio de la judería, pasamos a explorar el mundo de los templos judíos y de su gastronomía.

TEMPLOS JUDÍOS EN LA CIUDAD DE JAÉN

En Jaén, actualmente, es muy difícil encontrar remanentes de sinagogas judías como tales. 
Sí que se localizan algunos vestigios en determinados templos.
Nos disponemos a comentar lo más destacado de cada uno de ellos en cuanto a su posible relación con los templos judíos.

IGLESIA de SAN ANDRÉS

Sí que se cree que la iglesia de San Andrés pudo haber sido antiguamente una sinagoga, ya que parece tener algún indicio característico de las mismas, aunque sus características generales no se corresponden con las de un templo judío.

Si hubo una sinagoga anterior a la capilla actual, fue destruida, construyéndose sobre ella la presente capilla. Los arcos túmidos interiores del templo se asemejan mucho a los de la Sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo. Parece ser que el maestro de obras los mandó construir simulando los de esta.




Además, en una de las paredes laterales de la iglesia, se encuentra el retablo de San Martín, en el que se observa una Estrella de David en su parte superior.



La ubicación de la iglesia y de sus dependencias anejas, situadas entre las calles de San Andrés y Rostro, refuerzan la idea de que San Andrés pudo una antigua sinagoga. Esto es debido a su orientación hacia el este.

Se ha escuchado que cuando sopla viento, los respiraderos de la iglesia producen un cierto silbido algo chirriante. Antiguamente, algunos jiennenses alegaban la presencia de fantasmas. Otros defendían que eran judíos malvados blasfemando contra los cristianos.

San Andrés es la sede de la Noble Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, fundada por D. Gutierre González Doncel en 1515. Don Gutierre pudo pertenecer a una familia de judíos conversos, lo que facilita las posibles influencias entre los fines de la Cofradía y los de las sinagogas. La cuádruple función de la Cofradía es: dotar doncellas, vestir pobres, enseñar niños y atender al culto divino. Dichos objetivos están también muy arraigados en el funcionamiento de los templos judíos. Se estima que en objetivo de Don Gutierre fue dejar plasmadas sus costumbres judías en la Cofradía.



En las sinagogas es habitual colocar los nombres de las personas más destacadas de la comunidad en los bancos. Así ocurre con los cofrades de la Noble Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, cuyos nombres están colocados en un nomenclátor en la pared lateral de la Sala Capitular.

Junto a la iglesia se encuentra un colegio (Colegio de San Andrés), hecho muy común alrededor de las sinagogas judías, ya que la religión estaba muy ligada a la enseñanza por los Centros de Estudios Talmúdicos.

Como último detalle, cabe destacar que este templo fue sacralizado por Roma una vez los judíos fueron expulsados de Jaén, con intención de eliminar cualquier posible vestigio judío.


CONVENTO de SANTA CLARA

En la parte posterior del actual convento, en la calle Santa Cruz, existen restos de una parte del antiguo muro de una sinagoga. En esa pared, se observa como un trozo sobresale del resto, rompiendo con la homogeneidad de la misma. Ese fragmento es un posible vestigio del templo judío.


PARROQUIA de SANTA CRUZ

Una de las posibles sinagogas que pudo haber existido en Jaén se convirtió en la llamada Parroquia de Santa Cruz. Los sacerdotes mostraban escaso interés hacia la misma, como demuestra el hecho de que solo se celebraba culto cada tres meses.


FRISO de la CATEDRAL

Aunque la Catedral de Jaén ha sido siempre un templo cristiano, guarda profunda relación con la religión judía.

El friso gótico de la misma desvela un mensaje de la iglesia perteneciente al año 1500: los judíos son un pueblo maldito y la fe católica permite la salvación. Poseía una labor completamente pedagógica y disuasoria.

El muro este de la catedral (testero) está conformado por figuras zoomorfas del gótico flamígero. El mensaje de las mismas era el de advertir de los peligros del desviacionismo religioso, tratando de explicar visualmente los beneficios espirituales. En el cabecero se pretendía visualizar el terror inquisitorial explicitado con la demonización de los falsos conversos.

Las figuras fantásticas han quedado enraizadas en la memoria colectiva de los jiennenses. Un ejemplo se encuentra en el nombre popular que recibe la estrecha y corta calle conformada a las espaldas de la catedral. Llamada originalmente calle Valparaíso, fue posteriormente bautizada como Callejón de la Mona, debido a una figura con forma de simio que aparece en la esquina del cabecero catedralicio.

Posteriores investigaciones han determinado que la famosa mona no era sino un ser humano en cuclillas, con las manos en las espinillas, sonrisa de labios apretados, mirada hierática y con un rodete o gorro que presenta un adorno lateral. Todas estas características asocian a esta figura con un judío. Su postura sedente representa a los falsos conversos, mostrando el rodete carácter bufónico. A los judíos también se les representaba con rasgos orientalizantes y ojos almendrados, pues las diferencias físicas y el aspecto ingrato alimentaban el miedo, el odio y el rechazo hacia el otro. Todas estas características los relacionaban con el Mal, el Pecado y los vicios perversos.
La principal forma plástica de ridiculizar al otro era representarlo dotado de fealdad, con rasgos deformadores y asociándolo a animales.

De esta manera, queda recogido en uno de los templos más importantes de Jaén el rechazo que se generaba hacia los judíos, su cultura y, por supuesto, sus templos.




GASTRONOMÍA JUDÍA

La gastronomía judía es predominantemente familiar y presenta raíces ancestrales. Está directamente relacionada con el calendario festivo y con el descanso sabático.

Los preceptos alimentarios judíos que tratan sobre lo que se puede ingerir y lo que no se denominan kashrut. La kashrut  divide a los alimentos en aptos (kaser) o prohibidos (taref).

Aunque pueda parecer que las reglas de la kashrut limitan mucho la diversidad de alimentos, estas garantizan la frescura de los productos. 
Únicamente los animales perfectamente sanos son sacrificados, sin sufrimiento, para su consumo. La carne de vaca y carnero es cuidadosamente e higiénicamente manipulada, lavada, salada y flambeada para eliminar cualquier resquicio de sangre, ya que está totalmente prohibido comer sangre animal, a excepción de la de pez.

Dentro de la tradición y cultura judías, se observan ayunos obligatorios (tres días completos como mínimo a lo largo del año). Para compensar tales ayunos, después de haberlos realizado, se organizan copiosas comidas. Aunque la religión está en contra de la glotonería y de la embriaguez, no condena disfrutar de los placeres de la mesa.

La gastronomía judía está dividida en dos ramas principales:
  1. Sefardíes (judíos de España y de los países mediterráneos)
  2. Askenazíes (judíos de Europa Central)
Ambas han mantenido formas de cocción similares, pero las recetas han ido incorporado otros métodos de cocinado y productos locales.
De forma general, en la cocina judía predomina la fritura, sobre todo en los postres, y la mezcla de lo dulce con lo salado. Como ejemplo se pueden destacar la carpa rellena, las cebollas con azúcar, la pástela, las empanadillas de pasta rellenas de carne, la miel y las hortalizas.

Cebollas con azúcar

Empanadillas 


Pástela


Un rasgo principal y fundamental de la cocina judía es la prohibición del consumo y cocinado, conjuntamente, de productos cárnicos con productos lácteos.
La Toráh permite el consumo de animales terrestres que tengan pezuñas hendidas y rumien, debiendo darse estas dos características al mismo tiempo. El cerdo, la liebre, el tejón y el camello, entre otros, no cumplen ese requisito. Es por ello por lo que las reglas de la kashrut prohíben el consumo de la carne de estos animales.
En cuanto a los animales acuáticos, está permitido el consumo de los que tengan aletas y escamas, debiendo darse estas dos características al mismo tiempo. Por lo tanto, el consumo de langostas, camarones,ostras, cangrejos, tiburón y bagre, entre otros, está prohibido.
La distinción realizada en la Torá en torno a las aves es menos clara. En la Sagrada Escritura se provee una lista explícita de aves impuras, sin explicar por qué lo son.
En la provincia de Jaén, aunque resulte curioso, los judeo-conversos eran perseguidos y denunciados al Tribunal de la Inquisición por cocinar con aceite de oliva (los cristianos guisaban con manteca o tocino). Incluso mantener sus costumbres culinarias se consideraba judaizar, siendo una posible práctica en secreto de la Ley de Moisés.
Cabe destacar que con aceite de oliva se realizan numerosos platos de la gastronomía tradicional jiennense, como los pestiños o gusanillos, las flores o esponjuelas y la leche frita. Todas estas masas son reminiscencia de la pascua hebrea.

Encontramos gran influencia del Judaísmo en los siguientes platos típicos de la gastronomía jiennense:
  • Buñuelos: derivan de unas bolas de masa de harina que se servían con miel o arrope. 
  • Travados: masas fritas muy similares a los pestiños. En la actualidad se encuentran repartidos en diversos pueblos de Andalucía

  • Pan de España: especie de pan esponjado a base de harina y huevo (bizcocho)

  • Rebanadas de la parida: guardan similitud con las torrijas

  • Productos almendrados: populares preparaciones dulces, como los nuégados, los almendrados o el mazapán típico de la Pascua.